Visita de acreditadores al Centro de Ciencias Básicas”, 2013

Presentamos una fotografía de la Fototeca Universitaria en la que se observa a la Dra. Estela Lizbeth Muñoz Andrade en una reunión junto a otros profesores y acreditadores de las carreras del Centro de Ciencias Básicas, tomada durante el primer periodo rectoral del Mtro. en Admón. Mario Andrade Cervantes (2011-2016). 
 
Le pedimos a la Dra. Estela Lizbeth Muñoz Andrade, quien desde hace casi tres décadas se desempeñada como investigadora y docente del Departamento de Sistemas Electrónicos, perteneciente al Centro de Ciencias Básicas, en donde ha ocupado cargos como los de coordinadora de academia, secretaria de docencia y jefa de departamento, que nos compartiera un escrito sobre lo que significa para ella el formar parte de la comunidad universitaria, el cual transcribimos para ustedes:  
 
“Ser parte de la Universidad Autónoma de Aguascalientes durante estos 28 años ha sido el espacio donde ha crecido mi vocación y la oportunidad de ver madurar a generaciones de estudiantes y proyectos que hoy son parte de mi legado. 
 
A lo largo de estas casi tres décadas, la Universidad me ha permitido desarrollar mi identidad como investigadora y docente, ofreciéndome no solo las herramientas académicas y administrativas, sino también la libertad para explorar, innovar y dirigir iniciativas que vinculan la programación con la educación. Mi trayectoria en cargos como coordinadora de academia, jefa de departamento y secretaria de docencia me ha enseñado que la verdadera enseñanza va más allá del aula: es un acto de acompañamiento, de inspirar confianza y de guiar con el ejemplo. Cada reto —asumir responsabilidades directivas, liderar proyectos, formar nuevas generaciones— se ha convertido para mí en una oportunidad para crecer y fortalecer mi compromiso con la calidad y la innovación pedagógica. 
 
Me he enfrentado a diversos desafíos, como adaptar mi enseñanza a nuevas generaciones, integrar tecnologías emergentes, equilibrar la carga administrativa con la investigación y mantener viva la curiosidad científica en un mundo en constante cambio. Pero cada uno de esos retos los he superado con el esfuerzo constante y con la colaboración de mis estudiantes y compañeros técnicos y docentes. 
 
Siento un profundo orgullo de pertenecer a una institución que cree en el poder transformador de la educación. Me enorgullecen los estudiantes que he formado, los proyectos que he dirigido, las distinciones que hemos obtenido y, especialmente, el contribuir a que la Universidad sea un referente en la formación de talento. 
 
Ser parte de la Universidad es, para mí, sinónimo de compromiso con la excelencia, con la generación de conocimiento con sentido humano y con la construcción de un futuro donde la educación y la tecnología caminen de la mano. Es creer en el poder de cambiar el mundo a través del conocimiento. Es confiar en que, desde nuestras aulas, laboratorios y proyectos, estamos formando no solo profesionales, sino agentes de cambio capaces de transformar su entorno. Después de 28 años, sigo convencida de que este es el verdadero corazón de mi misión: sembrar futuro, un estudiante a la vez, un descubrimiento a la vez.” 

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