Fotografía de la inauguración del Museo Nacional de la Muerte, evento llevado a cabo el 17 de junio del 2007, durante el primer periodo rectoral del Mtro. en C. Rafael Urzúa Macías (2005-2007). En la fotografía se observa al rector junto al grabador Octavio Bajonero Gil y otras autoridades universitarias, en el momento del corte del listón inaugural.
A continuación, les compartimos el discurso pronunciado por el Mtro. en C. Rafael Urzúa durante la inauguración:
“Quiero, en primer término, agradecer la honrosa presencia de todos ustedes en este recinto universitario y darles la más cordial bienvenida a este significativo en el que el Sr. Gobernador inaugura formalmente el Museo Nacional de la Muerte, que a partir de ahora se convierte en patrimonio cultural de los aguascalentenses.
El Museo Nacional de la Muerte está conformado por una colección artística de cerca de 2000 piezas donadas por el Mtro. Octavio Bajonero Gil a la Universidad Autónoma de Aguascalientes. La colección incluye artesanías de casi todos los estados de la República y de diferentes épocas de nuestra historia, así como obras sacras y plásticas de reconocidos artistas como José Guadalupe Posada, Francisco Toledo, Manuel Manilla, Octavio Ponzanelli, Leonel Maciel, Benjamín Rodríguez, entre otros.
Por mi conducto, la comunidad universitaria agradece profundamente al Sr. Gobernador del Estado los diversos y muy importantes apoyos que nos ha brindado a fin de fortalecer a nuestra institución. De igual manera, agradecernos [sic] al Mtro. Bajonero, así como a todos y cada uno de los artistas y artesanos, reconocidos y anónimos, que han permitido con su generosa contribución conformar este magno Museo tanto en sus proporciones y en los esfuerzos que lo hicieron posible, como en la intención que le da sentido.
Se trata, en realidad, de la misma intención, antigua y sabia, que dejó Heródoto1 hace más de dos milenos como emblema: “que no llegue a desvanecerse con el tiempo la memoria de los hechos públicos de los hombres, ni menos a oscurecerse las grandes y maravillosas hazañas”, decía el griego. Que no se olviden tampoco nuestras tradiciones y cultura, ni las figuras de quienes han preservado esa memoria, añadimos nosotros.
Esa es la razón por la cual el Museo Nacional de la Muerte representa un acontecimiento singular, ya que anima al asistente a conocer no sólo las grandes obras de reconocidos y destacados artistas mexicanos de todas las épocas, sino también las extraordinarias creaciones de artesanos, muchas veces desconocidos, que desde el anonimato recrean la cultura popular en cada adorno, florero, altar, calavera de azúcar, figura de barro, joya, reboso, pintura en papel amate…
Creo que viene muy a cuento abrir este Museo ahora que estamos celebrando los primeros 34 años de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Estoy seguro que todos aquellos que lo visiten se van a sentir realmente emocionados y conmovidos porque muchas de las obras son extraordinarias.
Se trata, pues, de una invitación a que el público emprenda tantos caminos, tantas añoranzas e imaginaciones, tantos acercamientos como sean posibles a la memoria y tradiciones de nuestro país, ahora desde la óptica de los artistas y artesanos que han sabido representar de manera formidable el más profundo sentir del pueblo mexicano.
No es casualidad que la Universidad, en fructífera colaboración con los propios artistas, emprenda una vez más la tarea de divulgar la cultura. Desde su fundación, el 19 de junio de 1973, esta Casa de Estudios ha desempeñado con entusiasmo dicha tarea porque sabe que se debe a la sociedad y procura compartir con ella sus conocimientos, sus avances, su memoria y sus sueños. Es la nuestra una Institución que ha permanecido siempre abierta a que quienes se interesan por ampliar el horizonte de sus saberes y el alcance de su cultura.
La Universidad Autónoma de Aguascalientes ha desbordado desde siempre las fronteras de sus aulas. Lo hace día con día, lo hace ahora, en estos edificios que representan claramente, desde cada pasillo y cada salón, el espíritu de servicio permanente que distingue a nuestra Institución.
Para la Universidad Autónoma de Aguascalientes y para el pueblo de nuestra tierra y de todo México, el Museo Nacional de la Muerte representa un orgullo. El orgullo de explorar nuestrs raíces y de exponer el producto de nuestras tradiciones y sentimientos. El orgullo, que estoy seguro compartimos todos, de proyectar luz a través de la cultura.
Se Lumen Proferre”
Fuentes:
URZÚA MACÍAS, Rafael. “Inauguración del Museo Nacional de la Muerte. Martes 17 de junio de 2007”, en Memorias periodo 2005-2007. México: Universidad Autónoma de Aguascalientes (2010), pp. 460-461.